FRACTAL. Cada día que subo al metro es una historia distinta -¿será que la historia entonces no es ciclica?- ...mas gente, menos niños, más tadre, más temprano, vendedores vagoneros. Claro está, la perspectiva cambia si subes al vagón mixto o al vagón de mujeres-¿ Qué de plano no podemos vivir en el mismo metro? ¿Igualdad? ¿Seguridad?- ...entre hombres tentones y mujeres extrasensibles, observo este hecho que aun origina elementos cuestionables en las medidas tomadas para la convivencia en el subterráneo de la ciudad de México Tenochtitlán, el Anahuac.... donde un número estratosferico de usuarios atiborra los andenes diriamente y se convierte en un combate por abordar o descender, por ocupar algun asiento, por esquivar miradas o por estar cerca de alguien que te ha atraido por alguna cosa: aroma, sonrisa, aspecto.
Además, con esa IDEOTA de ponerle mangueritas con agua fluyendo en los ventiladores para refrescar el calor húmedo terrible que hace en estos días!! Nefasto, poco higiénico, un desperdicio de agua ...además a los usuarios que les gusta la idea se detienen AÑOS a sentir la brisa macabra de esa agua que igual puede ser reciclado de los baños y detienen el el flujo peatonal!!! ALTO LA MEDIDA DE DIFUSORES DE AGUA EN EL METRO!
Con eso de que me ha tocado estar aca por más de dos décadas, formo parte de eso veinti-no se que millones de habitantes, el metro se ha converitdo en parte de mis escenas casi diarias y donde, sorprendentemente o no, puedes toparte con la misma persona de forma continua, o jamás recordar los rostros.
Al abordar el vagón de mujeres, solo las mujeres pueden ver y vivir directamente lo que sucede ahi, casi como un secreto para quien no lo es, o no se ve como tal. Eso si, es casi imposible que alguien te ceda el asiento, en la sociedad mexicana si no eres joven o varón no está mal visto no ceder el asiento. Esta mañana, aborde un de esos vagones con dirección inframundo Universidad, me ubiqué donde no estorbará la mochila y yo pudiera recargar mi espalda. Generalmente este sitio es donde está la puerta que comunica al otro vagón pero que jamás he visto abierta (solo en peliculas de acción). Es de esas que tiene un seguro muy seguro, con la llave en forma de triangulo.
Desde lugar y de pie, observaba a las mujeres mexicanas; después de 3 estaciones abordo una mujer de menor estatura a la que yo tengo. Su cabello ya tenía canas suficientes para verse grisáceo. Tomó el tren en Hospital General, llevaba consigo algunas copias de documentos oficiales en la típica mica que venden de color azul, ahí mismo portaba una moneda de 10 pesos y otra de cinco. Mi atención de pronto fue atraida por la indiferencia de las muejeres más jovenes que ella, aun quienes ocupaban los acientos reservados para personas adultas. El tren llegaba a la estación Centro Médico, dos estaciones después de que la mujer ascendió, habián bajado y subido personas, el vagón se había hecho mixto, la hora de resctricción a hombres había terminado; dos acientos se desocuparon, pero ninguno fu para la mujer del cabello gris. Una mujer más llamo mi atención, cabello largo y crespo, tinte borgoña, de rostro serio, pero atractivo, delgada;l levaba dos bolsas de plástico transparente, eran jarras de plastico, con una resistencia, cada una en su interior. También le toco quedarse de pie. A la estación siguiente: Eugenia, un aciento se desocupa y la mujer de las jarras toma el sitio.
Al llegar a la estación del dibujo del león, Etiopía, se desocupa el sitio que se encuentra a mi extremo derecho, pero habia subido un hombre demasiado canoso acompañado de su esposa: usaba unos aretes de concha trabajada, bellos y su cabello delgado y reogido le hacían verse muy elegante. Le pedí que le llamara a la mujer del cabello trenzado y gris para que ocuapara el aciento y así sucedió. En un momento casi simultáneo se desocupa el aciento de mi extremo izquierdo, lo ofrezco a la mujer de los aretes, quien agradece y advierte que la estación proxima corresponde a su destino, junto con su esposo. Ocupo el sitio a 8 estciones de mi destino, saco mi libreta y comienzo a escribir. Dos estaciones han pasado, levanto la mirada y la mujer de gris cabellera dormía con expresión de cansancio en su rostro, en el sitio que yo había dejado, una mujer de negro con painado alto y mucho maquillaje me sonríe. Le agradezco su sonrisa con la mía, agacho la mirada y continuo escribiendo, Tres estaciones, nuevamente alzo la mirada. La mujer de negro ha desaparecido de la escena y la mujer de canas me sonríe y señala al piso, justo denajo de mi mochila ...recojo un sobre blanco tamaño carta, lo abro y descubro que es mi hoja de registro para encontrarme con la muerte.
...en cada instante, una dimensión
In la'akech
FRACTAL,- MARTES, 7 a 9 de la noche, jam en vivo, cpasulas, comentarios, demos y muchos mas fractales..... Radio Zapote, Resitencia Radial
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